Buenos Aires   Miércoles 25 de Abril de 2007

partielle Übersetzung:

Nach einer Standing Ovation für das Berliner Symphonisches Orchester, verliessen 1200 Konzertbesucher, euphorisch wie nach einem Rockkonzert, den Rugby Club Ushuaia..

Die Auswahl des Repertoires sowie die Interaktion zwischen Orchester und Publikum, welche der Schweizer Dirigent Claude Villaret schaffte, waren der Schlüssel dieses Erfolges.

La clásica, con sede en Ushuaia

Gran adhesión popular tiene, en la capital fueguina, el III Festival Internacional

USHUAIA.- Eufóricos, como después de un show folklórico o del recital de rock, así salieron del remozado gimnasio del Ushuaia Rugby Club las mil doscientas personas que ovacionaron a la Sinfónica de Berlín tras el primer concierto gratuito, del III Festival Internacional de Música Clásica, que se realiza en esta capital.

La elección del repertorio y la empatía con el público lograda por el director suizo Claude Villaret fueron la clave del éxito. "Por último, una corta de Brahms, pero Brahms con fuego", presentó para el bis el hombre de la batuta, y los 62 músicos germanos descerrajaron un fragmento de las Danzas húngaras que hizo levantar a los espectadores de las butacas.

Era el brindis para una platea ya satisfecha con la obertura La gruta del Fingal , de Mendelssohn, y los cuatro movimientos de la Sinfonía del Nuevo Mundo, de Antonin Dvorak. Antes había sonado Ushuaia: himno por la paz, especialmente creado por el suizo Walter Baer para el festival. La obra incorpora matices musicales de los yámanas, acordes de un tango y las alteraciones del clima fueguino representadas por la intervención desacompasada de los instrumentos. Villaret tuvo el tino de presentar la pieza haciendo que la orquesta interpretara 40 segundos de cada singularidad. Baer confió a LA NACION que había compuesto la obra sin conocer la Argentina, sobre la base de la lectura de "muchos libros sobre yámanas y Tierra del Fuego". En sus investigaciones, el músico dio con las partituras escritas por el musicólogo alemán Erich von Hornbolstel, que en 1920 grabó los cantos de los canoeros en un fonógrafo. La obra incluye un himno "sin estridencias, más bien aletargado, con las notas en sordina, porque la situación del mundo no amerita otra cosa", reflexionó Baer. Según el director Claude Villaret, "Ushuaia tiene mucha dramaturgia natural y eso se traduce en la obra".

El programa deparará todavía cautivantes noches musicales. Pasado mañana se presentará la Camerata Bariloche para celebrar su 40° aniversario, la misma cantidad de años que tiene la Sinfónica de Berlín.

Silvio Bocchicchio

 

 

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